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Directrices del Amor Verdadero

Amor Verdadero

Hablemos un poco sobre las Directrices del Amor Verdadero: Alguien dijo, “primero pienso, y luego existo”, planteando su dilema sobre la materia y la conciencia.  Algunas veces pensamos, pero no razonamos. Ignoramos que la realidad objetiva del universo está formada tres dimensiones, longitud, masa y tiempo. De igual manera el amor planteado por Dios en Deuteronomio 6:5, La Shema; verdad citada por el Señor Jesucristo en el pasaje de Mateo 22:34-40 al ser interpelado, sobre el más grande mandamiento,  por un intérprete de la Ley, observamos que el amor requerido por Dios está orientado en forma tridireccional.

Todo esto nos lleva a preguntarnos. ¿Cuáles son las  directrices del amor verdadero?
  • En primer lugar, el amor verdadero debe ser dirigido hacia Dios. 

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Este verso no solo expresa que en primer lugar, nuestro amor debe ser dirigido superlativamente hacia Dios, sino también cual debe ser la calidad de este amor. Debemos amar a Dios:

  • Emocionalmente. “…amarás al Señor tu Dios con todo nuestro corazón”. El corazón es el centro de nuestras emociones. V.37a.
  • Volitivamente. “y con toda tu alma”. V.37b. El alma es el asiento de nuestra voluntad y propósitos. Con el alma tomamos las decisiones. En el Salmo 103:1-2 David dice: “Bendice alma mía a Jehová…”. 
  • Racionalmente.  “y con toda tu mente”. V.37c. La mente es la facultad humana del conocimiento, entendimiento, razonamiento y del pensamiento. Es en la mente donde razonamos y analizamos los hechos.

Amar a Dios desde la perspectiva de estas tres condiciones indica el tipo de amor que debemos expresarle a Dios. Es un amor pleno e integral. Este es el primero y grande mandamiento”.

  • En segundo lugar, el amor verdadero debe estar dirigido hacia nosotros mismos.

“…como a ti mismo” V.39b. Esto  es lo que la psicología moderna llama autoestima o valía personal.  Este amor debe ser equilibrado, es decir, no debe ser egoísta. Romanos 12:3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que esta entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.

El amor a nosotros mismos es el referente, es la base sobre la cual debe reflejarse el cumplimiento de esta responsabilidad.

Si no tenemos un amor sano por nosotros mismos, no podremos valorar ni aceptar el amor de Dios, pero tampoco podremos amar a los demás sanamente”.

  • En tercer lugar, el amor verdadero debe estar dirigido a nuestro prójimo.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo…”. V39a. Algunas veces reaccionamos como el fariseo de Lucas 10: 25-37, quien en la parábola del buen samaritano le preguntó a Jesús en forma sarcástica, ¿Y quién es mi prójimo V.29? No es que él no sabía quién era su prójimo, a quien debía expresarle el amor fraternal, sino que el texto afirma que decía esto para justificarse.

Algunas razones por las que no nos interesamos en dirigir nuestro amor al prójimo son: la auto justificación, la indiferencia, el egoísmo, el orgullo, la insensibilidad, etc. En esta parábola encontramos estas razones personificadas en el intérprete de la ley, el sacerdote y en el levita.

El amor verdadero dirigido al prójimo se ve personificado, en esta parábola, en el samaritano, quien expresó su amor por el hombre moribundo, su prójimo, usando la misericordia, el acercamiento, el servicio, proveyendo para la necesidad de este hombre desconocido.

Un maestro bíblico dijo que el verdadero amor se muestra dando”.

Eso hizo nuestro Dios según Juan 3:16.”Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”.

En resumen, el amor verdadero debe ser dirigido en tres direcciones: a Dios, a nosotros mismos y al prójimo. Al amar a Dios debemos hacerlo intensamente con todo nuestro ser, emocionalmente, volitivamente, y racionalmente. Nuestro amor hacia nosotros mismos debe ser equilibrado, no debe ser egoísta. En cambio, nuestro amor al prójimo debe ser práctico; como dice I Juan 3:18Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”.

Autor: Ps. Ramón De Jesús

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