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El llamado de Dios

Llamado de Dios

El llamado de Dios

2 Tesalonicenses 2:13-17
Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,  a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

Usted probablemente ha escuchado la frase “el llamado de Dios”, pero quizás no sabe exactamente lo que eso significa. ¿Llama todavía el Señor a la gente, o es algo que hacía solamente en los tiempos de la Biblia? ¿Habla solo a unas pocas personas específicas, o a todo el mundo? Aunque es posible que no utilice una voz audible, Él todavía está dedicado a buscar seguidores.

El llamado de Dios a la salvación

Porque el pecado ha creado una barrera entre nosotros y Dios, Él nos busca primero para tener una relación con nosotros, ofreciendo la salvación por medio de Cristo.

El llamado de Dios a la santificación

Después de que hemos sido reconciliados con el Señor, Él nos llama a la santificación o santidad. Esto significa que nos aparta para sus propósitos. No es una vida perfecta, pero sí una vida orientada a la rectitud y la obediencia. Aunque se trata de una acción divina que comienza en el momento de la salvación y continúa hasta nuestra muerte física, requiere también un compromiso de nosotros. Si decidimos no cooperar con el Señor en este proceso, nuestro crecimiento en la semejanza a Cristo se verá afectado.

El llamado de Dios al servicio

Dios ha decidido hacer su obra en el mundo por medio de quienes han sido salvos. Ha determinado las tareas que Él quiere que cada uno de nosotros haga; nuestra tarea es servirle haciendo lo que Él ha dispuesto para nosotros.

 

¿Cómo está usted respondiendo a los diversos llamados del Señor? Recuerde que un día todos compareceremos ante Él para dar cuenta de nuestras vidas. Decir siempre “no” a su voz resultará en tragedia, pero quienes han vivido para Él en vez de vivir para sí mismos, serán ampliamente recompensados.

 

Autor: Anónimo

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