Sermones

Advertencias que da la historia / Emeterio Soriano / 03/06/18

Predicador - Emeterio Soriano

Advertencias que da la historia

1 Corintios 10: 6-10

Una advertencia es un llamado a la atención de alguien sobre algo. Es poner en la mente el propósito de las Escrituras (1 Cor. 10: 11). Recordemos la frase que se ha convertido en dicho popular, la cual es imposibles adjudicar un autor: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. El pueblo terrenal de Dios, una y otra vez se vio inmerso en la misma serie de pecados, esto porque no recordaban, no ponían en sus mentes y corazones el sentido
de la Escritura.

El apóstol Pablo se dirige a los creyentes corintios, creyentes que conformaban una iglesia llena de dones espirituales, capacidades y liderazgo. Pero que también se caracterizaba por el desorden, la indecencia y los excesos. En esta carta el apóstol corrige lo torcido en aspectos como las divisiones (1: 10-4: 21), la inmoralidad sexual (5: 1-13), las demandas judiciales (6: 1-8), los abusos en la Cena del Señor (11: 17-34), entre otros temas.

En una posterior sección de la carta el apóstol aborda temas que debían ser aclarados, uno de ellos la libertad en Cristo (8: 1-11: 1), en el marco de este tema se encuentra la porción de la Escritura que nos atañe en el día de hoy, y es en estos versos donde Pablo apelando a cierto conocimiento sobre de la historia judía, específicamente del tiempo de peregrinar en el desierto. Escribe a sus lectores cinco (5) advertencias extraídas de la experiencia del pueblo de Israel. Advertencias necesarias y útiles a los creyentes corintios y a nosotros también. En el día de hoy veremos cinco (5) Advertencias que da la historia.

Advertencia

1. NO CODICIEN. NM. 11: 4-6

La palabra codicia significa fijar el deseo sobre un objeto ya sea algo bueno o malo. En el caso particular de los judíos codiciaron la comida, movidos por la codicia de otros. ¿En dónde residía lo malo de este deseo?
a. Despreciaban la provisión de Dios.
b. Anhelaban su vida pasada.
c. Preferían tener esclavitud y variedad en la comida que libertad que Dios les ofrecía.

Ellos probaron y tentaron a Dios (Sal. 106: 14-15), quien en su gracia les envió codornices en abundancia. Pero junto con esto los castigó con una severa plaga, de tal forma que murieron cuando aún tenía la comida en la boca (Nm. 11: 31–34). Los enterraron en un lugar que los israelitas llamaron Kibrot Hattavah (sepulcros de apetito). Esta gente estuvo poseída por la codicia y, como Pablo lo dice en otra parte (Col. 3: 5), la codicia es idolatría. Pablo amonesta a los corintios diciéndoles lo que no deben hacer. Alude al décimo mandamiento: «no codiciarás» (Éx. 20: 17; Dt. 5: 21).

Advertencia

2. NO SE ENTREGUEN A LA IDOLATRÍA. ÉX. 32: 5-6

Cuando Moisés se tarda en la presencia del Señor, recibiendo instrucciones orales y escritas de parte del Señor. El pueblo se desenfrena en las faldas del Monte Sinaí. Aarón le permite el culto idolátrico a un becerro de oro. Así los israelitas quebrantaron el segundo mandamiento: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen…» (Éx. 20: 4, 5; Dt. 5: 8, 9).

A los ojos de Dios, la idolatría es un horrendo pecado porque cambia al Dios vivo por una imagen. El hecho de que “jugaban” da la idea de que se involucraban acciones de descontrol, donde normalmente se actuaba con indulgencia acerca de la sexualidad. Los corintios que entraban a los templos paganos durante los festivales paganos, se exponían a situaciones que los podrían llevar a pecar. Esto hacía que estuviesen en la misma categoría que los israelitas que «se levantaron para entregarse a una orgía pagana».

Al respecto tenemos algunas implicaciones:
a. Mostraron su ignorancia acerca del carácter inmutable y sublime de Dios.
b. Atribuyen la bendición presente de sus vidas a otro que no era Dios.
c. Apartaron su mirada del Monte (de los de arriba) y se concentraron en lo de la
“tierra”. Col. 3: 2. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

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3. NO FORNIQUEN. NM. 25: 1-9

La palabra fornicación es la palabra de donde viene la palabra en castellano, pornografía, y quiere significar todo tipo de desviación sexual. Por eso una de las aceptaciones de la palabra fornicación es “actuar como ramera”. El pueblo de Israel  tenía la prohibición de mezclarse, de ligar su sangre o linaje con otros que no pertenecieran al pueblo de Dios. A pesar de esta clara prohibición ellos incurrieron en esta práctica detestada por Dios. Pero no solo en la práctica de tomar mujeres de otros pueblos, también el uso de prostitutas, de prostituirse y de tener otra pareja sexual que su cónyuge.

El tercer caso se refiere a un hecho que ocurrió cuando estaba por terminar el viaje de Israel por el desierto. Instigados por Balaam, los israelitas adoraron a Baal-Peor, practicaron los ritos cananeos de fertilidad y se entregaron a la inmoralidad sexual (Nm. 25: 1–9; 31: 16). En esta oportunidad, los israelitas pecaron contra el séptimomandamiento: «no cometerás adulterio» (Éx. 20: 14; Dt. 5: 18).

Se menciona a uno que se entregó a la inmoralidad sexual. Se le menciona por sunombre y tribu: Zimri, hijo de Salu, de la tribu de Simeón. Este hombre se metió a su carpa con una mujer madianita y fue muerto por el nieto de Aarón (Nm. 25:6–8, 14). Dios hirió a los israelitas con una plaga como castigo por su infidelidad.
Es bueno recordar que en la iglesia de los corintios, tenían problemas con la sexualidad.

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4. NO TIENTEN AL SEÑOR. NM. 21: 5

La cuarta referencia a la historia de Israel trata con el asunto de las serpientes (Nm. 21:4–9). Habiendo derrotado al rey de Arad, el pueblo de Israel se puso arrogante, rehusando rodear el reino de Edom. Se pusieron impacientes, blasfemaron contra Dios, acusaron a Moisés, rechazaron el maná y clamaron por agua. En respuesta, Dios les envió serpientes venenosas al campamento. Cuando el pueblo se arrepintió de su pecado, Moisés oró por ellos, hizo una serpiente de bronce y la colocó en un poste. La gente que había sido herida miró a la serpiente y sobrevivió (Jn. 3: 14, 15).

Algunas implicaciones:
a. Añadieron despropósito a la obra de Dios en ellos.
b. Se quejaron de la provisión de Dios para ellos.
c. Se hastiaron de vivir con el pan de cada día.

Advertencia

 5. NO MURMUREN. NM. 14: 2, 36

Una mirada a la historia de Israel mostrará que tenían el vicio de murmurar contraDios, Moisés y Aarón. Como era tan frecuente su murmuración, no es fácil determinar el pasaje exacto al que Pablo alude en esta quinta referencia. Una posibilidad es el relato que describe el motín de Coré, Datán, Abiram y On, quienes junto a 250 líderes se rebelaron contra Moisés (Nm. 16: 1–35). No sólo murió toda esta gente, sino que debido a la murmuración de toda la comunidad, 14,700 personas murieron por la plaga que Dios les envió (véase los vv. 41, 49).

Las palabras se dirigen a los corintios, porque algunos líderes arrogantes podían inducirlos a murmurar contra Pablo. El apóstol ha tomado un ejemplo de las crónicas de Israel, para dejar en claro los peligros de murmurar contra Dios y sus siervos. Sin amenazar a los corintios, Pablo les enseña una lección que saca de la historia sagrada, a fin de inculcar en ellos el respeto por sus líderes espirituales (cf. Heb. 13:7, 17, 24). El pueblo de Israel tuvo en poco el liderazgo que Dios les dio y murmuraron a Dios y a sus siervos. Evitemos este gran pecado.

Autor: Emeterio Soriano

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