Sermones

El rol de un buen padre / 29/07/18

El rol de un buen padre 

Efesios 6: 1 – 4

Hoy te hablo a ti como padre. Dios llamó a su pueblo a ser diferente a los egipcios, de igual manera, hoy día nos llama a los cristianos a separarnos del mundo y ser diferentes. Matrimonio, familias y estilos de vida únicos en su género deberían diferenciarnos del resto del mundo. En este sentido las Escrituras nos dicen:

  • “No debemos vivir como los gentiles”  Efes. 4: 17.
  • “Andad en amor, no en lujurias” Efes. 5: 2-3.
  • “Andad como hijos de luz” Efes. 5: 8.
  • “Andad como sabios, no como necios, aprovechando bien el tiempo” Efes. 5: 15.

La Biblia siempre ha sido clara y enfática respecto a la separación del pueblo de Dios del mundo.

Cuando no ponemos en práctica el principio de separación, ocurren muchos problemas, como por ejemplo:

  1. En el pasado, Rusia fue una nación cristiana. Fue el corazón del cristianismo ortodoxo de Europa oriental y oxidental. Fue un lugar donde la iglesia reinaba.
  2. Hubo una época en que La China también fue un gran bastión del evangelio, en la época del gran misionero Hudson Taylor.  Sin embargo, ahora generación tras generación en c/u de estos países se levantan jóvenes sin ningún concepto de Dios o del cristianismo.

Hay un viejo proverbio chino que dice “Una generación planta los árboles, y la próxima disfruta de la sombra”.  ¿Cuántos árboles está sembrando esta generación para que la próxima tenga sombra?; ¿Qué estamos sembrando hoy para proteger a nuestros hijos del “ardiente sol”  de este mundo maligno y perverso? Hoy estamos viviendo a la sombra de los árboles que otros sembraron en el pasado.

No podemos sentarnos despreocupadamente de brazos cruzados, pensando que nuestros hijos y las futuras generaciones terminarían bien por sí solas, porque no lo harán.

Hace unos años el Departamento de Policía de Houston Texas publicó un panfleto titulado: “Cómo arruinar a tu hijo”, y en parte decía lo siguiente:

  1. Comience desde temprano a darle al niño todo lo que este quiera.
  2. Cuando diga malas palabras, ríase de tales ocurrencias.
  3. Nunca le de ningún entrenamiento espiritual. Espere a que cumpla los 21 años, para que este decida por sí mismo; pues él tiene sus propios derechos.
  4. Recójale todo lo que deje tirado por ahí, de modo que se convierta en un experto en echarle la culpa a otros de sus responsabilidades.

Evite por todos los medios de usar expresiones tales como “eso no se hace”, “eso está mal”, “esa palabra no se dice”, etc. ya que esto podría desarrollarle un serio complejo de culpa.

La verdad es que hoy día muchas familias están padeciendo problemas de inconductas de sus hijos debido a que padre y/o madre, han abandonado los principios divinos para la crianza.  La intención de Dios es que los hijos sean de gozo para sus padres, pero esto solo podrá lograrse si estos son criados de acuerdo a lo establecido por Dios en su Santa Palabra. Ciertamente que esto  no es fácil padre, pero debemos enseñar a nuestros hijos a obedecer; nunca permitamos a nuestros hijos el salirse con las suyas.

La única manera en que podemos enseñar a nuestros hijos a obedecer es haciéndoles responsables de sus malas acciones; si no hacemos esto se convertirán en una calamidad.  

El libro de Proverbios dice que un hijo consentido será:

  • Tristeza de su madre. Proverbios. 10: 1; 17: 25.
  • Rebelde para con su padre. V. 15: 5.
  • Tristeza para su padre. V. 17: 25.
  • Dolor para su padre. V. 19: 13.
  • Calamidad para sus padres. V. 28: 24.
  • Un destructor o abusador contra sus padres. V. 28: 24.

Todo esto, tomando en cuenta que al disciplinarlos, no nos apresuremos a destruirlos V. Prov. 19:18.

Al revisar nuestro texto en Efesios 6: 1-4, encontramos lo siguiente:

I.- LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES EN LA CRIANZA DE SUS HIJOS.

Es de gran bendición el saber que este mundo caótico y dañado, a causa del pecado, no tiene la última palabra en la crianza de nuestros hijos. Es Dios quien tiene la última palabra, y para tales fines nos ha dado instrucciones sobre este particular en Efes. 6: 1- 4. De estos versículos el Señor reserva el V. 4 para nosotros los padres: “y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.  Este es el balance en las normas de autoridad que estabiliza una familia. Los padre debemos dirigir, pero de forma amorosa y espiritual que no abuse de los hijos.  

Esta era una enseñanza revolucionaria en  la época del apóstol Pablo; esta era una sociedad caracterizada por:

  • Una alta tasa de divorcios.
  • Mucha infidelidad matrimonial.
  • Alta tasa de relaciones pre matrimonial.
  • Muchas familias destrozadas.

Estas y otras prácticas ponían en peligro la vida y la salud espiritual de los niños en ese tiempo; además Roma tenía la Ley de Patria Potestad, que literalmente quería decir: “el poder del padre”; esta ley daba al padre poder absoluto sobre todos los miembros de la familia, él los podía vender como esclavos, los podía colocar a trabajar obligatoriamente con cadenas en el campo; y hasta podía tomar la ley en sus manos y castigarlos con severidad y hasta provocarle la muerte; tenía este poder mientras viviera.

Ni aun los recién nacidos escapaban a esta ley abusiva, ya que estos podían ser dejados en orfanatos si no eran del agrado del padre al nacer.

Todo esto implica que Pablo al escribir a los Efesios, estaba tratando con una sociedad donde el abuso infantil era muy común.  La relación padre e hijo era tan enfermiza como lo es hoya relación padre e hijo era tan enfermiza como lo es hoy día, en muchos casos. En vista de la perversión de los patrones divinos para la crianza de los hijos, el apóstol Pablo demanda un nuevo enfoque en este sentido.

Este caos familiar continuaría a menos que no sea reemplazado por un ambiente de amor.  Nuestros hijos necesitan crecer en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.

Cada uno de nosotros padres, debemos actuar correctamente para librar a nuestros hijos de conductas indeseables; para lo cual debemos:

  1. Ser disciplinados, esto es, actuar con firmeza, justicia y consistencia. V. 1: 8.
  2. Practicar la unidad entre padre y madre, en los criterios.
  3. Dar seguimiento a los patrones de conducta de ellos.
  4. Dedicar tiempo a la familia, compartir juntos.

En su libro “Familia relacionada”, el Dr. Paul Meyer, dice que hay al menos 5 claves para la relación armoniosa entre padre e hijo:

  • Un amor genuino.
  • Disciplina firme y constante.
  • Consistencia en la aplicación de reglas.
  • Predicar con el ejemplo.
  • La autoridad del hombre en el hogar debe mantenerse, conforme a lo establecido por Dios.

II.- ACCIONES DE LOS PADRE, PARA LOGRAR EL ÉXITO EN LA CRIANZA DE SUS HIJOS.

Pablo comienza su enseñanza en el V. 4,

A.- Con una exhortación negativa: “no provoquéis a ira a vuestros hijos”. La palabra “provocar” significa: irritar, hacer enojar o enfurecer. A veces se refiere a una franca rebeldía, o a una furia interna.

¿Qué puede hacer un padre, que provoque la rebeldía o furia interna de sus hijos?:

  • Sobre Proteger o sofocar a su hijo.

Esto involucra acorralarlos, no creer o confiar nunca en ellos, no permitirles jugar como niños. Si el niño se comprime hasta sentirse sofocado, probablemente le visitará en resentimiento o furia interna.

  • Usar el favoritismo.

Isaac tuvo a Esaú como su hijo favorito, y Rebeca a Jacob. Esto causó un gran problema en esta familia, de tal manera que llegó el momento en que Esaú quiso matar a su hermano Jacob. Nunca compare a su hijo el uno con el otro, eso trae rencor entre ellos. José fue el hijo favorito de Jacob, y esto desató la ira y el enojo de los hermanos, de manera que luego quisieron matarlo y terminaron vendiéndolo como esclavo.

Cuídese de usar comentarios tales como: “Porque no puedes sacar buenas notas como tu hermano?”, “A tu hermano no tengo que repetirle las cosas dos veces, pero a ti…”. Esto podría destruir a tu hijo.

  • Forzarlo a ser exitoso.

Usted puede forzar a su hijo para que realice los sueños que usted nunca pudo lograr, pero esto podría llevarlo al desaliento.  Usted puede forzarlo tanto para que saque buenas calificaciones, de manera tal que llegara el momento en que este muchacho no tendrá ningún sentido de satisfacción personal.  Muchos padres presionan a sus hijos a ser excelentes en la escuela, deportes, artes, etc. y al final tendrán a una persona amargada.

  • Desalentarlo.

Podemos provocar a ira a nuestros hijos desalentándole, siempre reteniendo su aprobación o felicitación por los buenos logros; y solo reprochándole lo que hace mal. Busque algo por lo que el muchacho puede ser felicitado y dígale lo bien que hizo tal cosa.  El Señor, en su mensaje a las 7 iglesias del Apocalipsis, le alabo lo buenos, aunque también le reprocho lo malo.

  • Fallar en Permitirles ser niños cuando lo son.

Permítales ser niños, no piense que son intelectuales, o adultos cuando en realidad están en la infancia, déjenlos crecer, no los condene por ser niños o hacer niñadas.

  • Negarles el amor.

Nunca use su amor como castigo, ni siquiera como una amenaza:  “pues papi no te va a querer si haces eso”. No es así como Dios nos trata a nosotros.

B.- Luego continua con una exhortación de carácter positivo: “criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.

La palabra “disciplina”, es la palabra paidea, de donde se deriva la palabra pedagogía; que significa entrenamiento, enseñanza, instrucción. Esto es el conjunto de reglas para la crianza.  Esto implica entrenar por medio de regla y ordenanzas, reforzadas por las recompensas o el castigo, siempre dentro del contexto del amor.

La instrucción envuelve el consejo, lo que decimos a nuestros hijos.  El libro de Proverbios es instrucción. Un hijo correcto será producto de “enseñar, aconsejar y disciplinar”.

III.-  EL TESTIMONIO DE UN PADRE CUYOS HIJOS YA NO ESTÁN EN EL HOGAR.

Un padre lo resumió todo prácticamente así:

“Mi familia toda ha crecido, mis hijos todos se han ido del hogar.  Esto es lo que haría, si tuviera la oportunidad de volverlos a criar:

1.- Amaría más a mi esposa delante de ellos.

2.- Me reiría más con mis hijos, de nuestros errores y alegrías.

3.- Prestaría más atención aun a mi hijo más pequeño.

4.- Sería más honesto delante de ellos con mis propias debilidades, y dejaría de pretender ser perfecto.

5.- Oraría distinto por mi familia, en vez de mirarlos y acusarlos a ellos, me enfocaría más en mí mismo.

6.- Haría más cosas junto a mis hijos.

7.- Los alentaría más y daría más alabanzas.

8.- Prestaría más atención a las cosas pequeñas, a los hechos, a las palabras de amor y generosidad.

9.- Compartiría más íntimamente con mi familia. Utilizaría cada día las cosas más ordinarias para llevarlos a Dios, dándoles un ejemplo verdadero de ser un hombre de Dios, piadoso, servidor del reino eterno, antes que un buscador de los bienes terrenales.”

Autor: Ps Ramón De Jesús.

Escucha la última predica de nuestro Ps Ramón De Jesús.

https://libres.org.do/sermons/despedida-final-de-pablo-antes-de-morir/

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