Sermones

La perspectiva de la obra de Dios | Emeterio Soriano | 19/01/2020

Predicador - Emeterio Soriano

Introducción: El verano pasado estuve en un lugar de Santo Domingo, un lugar como cualquier otro, pero algo llamó mi atención en medio de algunos edificios recién construidos, una cuadra llena de maleza muy alta, mostraba un abandono inusual para la zona. Al preguntar al respecto alguien que pasaba me dijo que era un parque abandonado a la medio construir, pero que “a ningún alcalde le interesaba terminarlo”. Pensé además que al vecindario tampoco le interesaba ese parque. 

En época de Nehemías ocurría algo similar, aunque no con un parque sino con toda una ciudad. No solo a los gobernadores de Persia, que era el imperio entonces, sino al mismo pueblo que vivía en cautividad. Y es que parte de la causa de su cautiverio era esa apatía a lo sagrado. Pero aún en esa época, Dios tenía un remanente fiel. Nehemías al enterarse de la situación de los habitantes y de la ciudad donde Jehová había puesto su nombre se entristeció, oró con ayuno y se decidió a hacer la obra de Dios; a pesar del desinterés o la apatía de muchos. Nehemías supo qué había que hacer y estuvo dispuesto a hacerlo. El tuvo una perspectiva correcta de la obra de Dios, decimos perspectiva haciendo referencia al punto de vista o forma de considerar algo. El compartió la propuesta de la obra, había buscado el respaldo para la obra, conocía los estorbos a la obra y cómo superarlos. 

  1. La Obra Propuesta. V. 17 

  2. La realidad de la obra. (conocida) ¿Cuál era la obra que Nehemías pretendía realizar? La obra que Nehemías pretendía era una obra conocida, es más estaba a simple vista, Nehemías debía reconstruir la muralla de la ciudad y sus puertas (1:3); haciendo esto estaría (2: 5) “reedificando la ciudad”. Ya el templo había sido reedificado, el corazón de la adoración del pueblo estaba en su lugar, pero eso no era suficiente, la ciudad debía de ser restaurada, de modo que el pueblo pudiera cumplir con tres compromisos de santidad o separación que Dios les pedía: 
  • Cumplir con el culto a Jehová en el templo (Neh. 10:32–39; 12:44–47; 13:10–14, 30, 31). 
  • Obedecer la Ley de Moisés (Neh. 1:5, 9, 11; 8:1– 10:29) y 
  • Mantenerse separados de las influencias paganas de los pueblos que los rodeaban (2:20; 9:2; 10:30; 13:4–9, 23–30). 
  1. El aspecto negativo de la obra. No estemos en vergüenza u oprobio. Esta palabra encierra el concepto de desdén o ridiculez.

En esta época los persas, para evitar rebeliones, casi no permitían que las ciudades de sus provincias tuvieran muralla (cf. 2:19; 6:5–7; Esd. 4:13). En toda Siria y Palestina sólo dos ciudades estaban amuralladas a mediados del siglo V. No obstante, los judíos consideraban que estaban en gran dificultad y afrenta porque: (1) acababan de ser humillados por sus enemigos cuando quisieron construir los muros de Jerusalén (Esd. 4:9–23); y (2) esperaban que después del retorno del cautiverio Jehová exaltaría a Jerusalén (Isa. 60–62), “edificada para Jehová desde la torre de Hananeel hasta la puerta de la Esquina” (Jer. 31:38). La condición devastada de la ciudad chocaba con su fe en las promesas de Jehová. 

  1. El aspecto positivo de la obra. Edifiquemos. Nehemías anima a los líderes del pueblo: ¡Comencemos la obra! Como dirían en buen dominicano: ¡Vamo ́ arriba! Nehemías demostró ser un fiel creyente y un líder ideal para la obra, al involucrarse espiritualmente en la obra (1:4-11), al inspeccionar personalmente la obra (2:11-16), y al permitir a otros involucrarse en la obra. Ese el trabajo del liderazgo buscar la conexión personal con Dios y motivar a otros a involucrarse en la obra y en los planes del Señor. 

Cuando Nehemías les planteó a los judíos el proyecto (2:17, 18a), no les habló como un funcionario persa, sino como un hermano, usando la primera persona plural: nos encontramos, reedifiquemos, seamos (v. 17). 

La muralla construida bajo la dirección de Nehemías no sólo protegía a Jerusalén de invasiones, sino también le quitaba al pueblo judío la vergüenza (Neh. 1:3; 2:17) y simbolizaba la separación del mundo pagano (Neh. 13:19–22; 12:27–43). 

Pero para una obra de tal envergadura se requeriría de mucho compromiso, muchos materiales, muchos constructores y muchos patrocinadores, y es en el verso siguiente donde vemos la obra siendo patrocinada o respaldada. 

  1. La Obra Patrocinada (Respaldada). V. 18 

  2. Por Dios. Les contó cómo Dios había obrado para que el rey le comisionara a edificar la muralla (2:18; cf. vv. 1–8). Con un tiempo de lamento y duelo, de oración con ayunos, Dios concedió esta victoria al Pueblo a través de Nehemías. Dios es el principal protagonista en su obra, Él toma la delantera poniendo en nuestros corazones “el querer como el hacer por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). 
  3. Por el rey. Fue una noticia clave, pues sobre los judíos pesaba el decreto de Artajerjes que prohibía construir los muros (Esd. 4:21). A pesar de lo que había ocurrido con el intento anterior de reconstrucción de los muros, el rey Artajerjes concedió las cartas (2:8b) que Nehemías le pidió. 

El carácter virtuoso de Nehemías debieron influir en su decisión, y seguramente el emperador esperaba algún beneficio político. Probablemente quería fortalecer a Jerusalén como una defensa contra los griegos, la otra “superpotencia” en aquel entonces. No obstante, Nehemías atribuyó la decisión a la bondadosa mano de mi Dios (la misma frase, o similar, se repite en el v. 18; Esd. 7:6, 9, 28; 8:18, 22, 31). A través de las otras causas, y por encima de ellas, obraba Jehová. 

  1. Por el pueblo. Como consecuencia al respaldo divino y al respaldo real, el pueblo se 

anima a reiniciar la construcción. El pueblo respondió animado y dispuesto. 

Dios movió al rey, el rey movió sus recursos y el pueblo debía mover las manos. Porque cuando Dios respalda una obra, cada uno de los que decimos tener nuestra fe y esperanza puestas en él, debemos estar en primera fila para participar de esa obra. 

  1. La Obra Perturbada (Estorbada). V. 19 

Oyeron (2:10) es un verbo clave en la estructura de caps. 2–6. Cada vez que el proyecto de la reconstrucción de la muralla avanzaba, los enemigos lo oyeron y reaccionaron con desagrado u oposición (2:10, 19; 4:1, 7; 6:1). Por otro lado, el mismo verbo introducirá el anuncio del fracaso de la oposición (4:15; 6:16). 

  1. Por varias direcciones/personas de autoridad
  2. Sanbalat horonita: Sanbalat era gobernador de la provincia persa de Samaria, al norte de Judá. Su nombre es babilonio; significa “Sin (el dios Luna) ha dado vida”. Quizás era descendiente de una familia babilonia que fue trasladada a Israel por los asirios después de la deportación israelita en el año 721 a. de J.C. (2 Rey. 17:24; Esd. 4:2, 9, 10). Adoraba al Dios de Israel, pues la ías al final de los nombres de sus hijos significa “Jehová” (así como en Tobías y en los nombres en 1:1). Sin embargo, su religión probablemente era sincrética, mezclada con la adoración de otros dioses (ver 2 Rey. 17:41; Esd. 4:2, 3). Nehemías lo llama “horonita”, Según algunas teorías, “horonita” significa “originario de Horonaim” en Moab (Isa. 15:5; Jer. 48:3). 
  3. Tobías el siervo amonita: Según una teoría, Tobías era de estirpe israelita, pues su nombre es hebreo (cf.7:62). Significa “Jehová es bueno”. Su hijo también tenía un nombre hebreo: Johanán, “Jehová ha tenido misericordia” (6:18). Varias evidencias antiguas sugieren que la familia de Tobías estuvo en eminencia en Amón por siglos. Si Amón era una provincia persa, es posible que Tobías fuera su gobernador. Probablemente tenía un título honorífico como “el siervo del rey”, pero Nehemías, en son de burla, lo abreviaba a “el siervo” o “el esclavo”. El apodo “amonita” también escarnecía a este israelita convertido en amonita, miembro de un pueblo excluido de la congregación de Jehovah (ver 13:1; Deut. 23:3). 

iii. Gesem el árabe: Los arqueólogos han descubierto que Gesem fue rey de Quedar, una ciudad en el norte de Arabia, y que encabezó una confederación de tribus árabes que logró dominar Moab, Edom, parte de Arabia y los caminos de acceso a Egipto. 

La guerra psicológica había comenzado. Primero llegan figuras de autoridad de las regiones vecinas. Naciones con las cuales Israel tenía conflictos históricos; Nehemías y los líderes del pueblo ya tenían experiencia con este tipo de personas, en Esdras se les llama “enemigos de Judá y de Benjamín” 

(Esdras 4:1). De manera que la oposición rodeaba a Judá en tres lados: Gesem en el sur, Sanbalat al norte en Samaria y Tobías al oriente en Amón. Al ser Lot padre de Moab y de Amón, no es sorprendente que ambas naciones se coligaran con frecuencia en sus ataques contra Israel. El aborrecimiento del pueblo de Dios los unía en un deseo común de borrar el nombre de Israel como nación (Salmo 83:4-8

La estrategia consistía en el asedio, la burla y la amenaza. Con el discurso de Nehemías los líderes del pueblo se habían animado, ahora llegaba el tiempo de poner a prueba su ánimo. 

  1. Por la burla. La burla fue diseñada para desanimar. Sabemos lo peligroso que es el desánimo para una persona o familia. Los muros ya estaban debilitados en algunas secciones y caídos en otras, el ataque es ahora es a sus personas. La burla era común al iniciar una edificación y no poder concluirla. Lucas 14:29-30 c. Por la amenaza. Esta amenaza fue dada con despreció y en forma de pregunta. Esta acusación fue para atemorizarlos. Fue por una acusación similar que Artajerjes ya había parado la reconstrucción de la muralla (Esd. 4:12, 19–21). Sin embargo, el testimonio de Nehemías (v. 18) había quitado de antemano el aguijón de la acusación. 
  2. La Obra Preservada (Defendida). V.20 
  3. Por Dios. Nehemías como otros hombres de Dios de la cautividad, miraba al emperador y miraba más arriba de él. No habló a los opositores del apoyo del rey, sino del Dios que estaba por encimas de todo y de todos: “al Dios de los cielos”: 2 Cr 36.23; Esd 1.2; 5.11; 7.12; Neh 1.4-5; 2.4; Dn 2.18-19. Esta frase además la utilizaron tanto gobernadores de Babilonia como de Persia para referirse a Jehová. La autoridad final en esta construcción la tenía Dios, por eso Nehemías es categórico al decir: “él nos prosperará”, la realidad era que ya Dios les había prosperado y aun les prosperaría más. Como reza una canción: “el abre puertas nadie puede cerrar” 
  4. Por los líderes del pueblo. Dios prosperaría, pero los líderes se levantarían y edificarían junto al resto del pueblo. Los adversarios debían saber que no se trataba de una construcción hecha con muchos recursos y por pocas personas, sino una 

construcción que contaba con el respaldo de Dios, y con todo lo que eso significaba: recursos materiales y humanos en abundancia (Nehemías 3). 

  1. Por los que tenían parte. El rechazo enfático al final del v. 20 anticipa la lucha que Nehemías sostendrá contra la influencia de Tobías y Sanbalat en Jerusalén (ver 6:17– 19; 13:4–9, 28). También introduce un tema relevante en Esdras-Nehemías: la necesidad de la separación de la influencia pagana (ver 9:2; 10:28; 13:1–3, 23–30; Esd. 4:1–3; 6:21; 9:1, 2). 

Los enemigos del pueblo no poseían ningún derecho legal, civil o religioso sobre el pueblo. Las autoridades sobre el pueblo eran Zorobabel, Nehemías y Esdras. Con esto además Nehemías está preocupado por la pureza religiosa de esta nación recientemente reedificar.

“Gente que no sea del pueblo puede ayudar, pero no podrán interferir con la obra que es de Dios”. 

Aplicaciones: 

  • Edifica tus muros frente a aquellos males contaminan tu vida y te aleja de la sincera devoción a Dios. 
  • Trabaja y descansa porque la obra de Dios se hará porque cuenta con el respaldo de su buena mano. 
  • Patrocina la obra: espiritualmente (Dios), materialmente (el rey) y físicamente (el pueblo). 
  • Decídete a defender la obra de Dios y no seas estorbo
  • Prepárate para enfrentar la oposición cuando te decidas a hacer la obra de Dios. En la vida hay altibajos, en hacer la obra de Dios, también. No siempre las cosas irá sin oposición. 
  • Mantente firme, cuando decides levantar muros para separarte del mundo, el asedio, la burla y las amenazas no se harán de esperar. Recuerda el ejemplo de Daniel y sus amigos. 
  • Confía que al hacer la obra de Dios tendrás el respaldo espiritual de Dios sobre ti y tu familia. Cap. 3 

Está donde Dios está, trabaja donde Dios trabaja e invierte donde Dios invierte.

Autor: Emeterio Soriano

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