Sermones

Las disciplinas de la vida devocional 3 / Ps. Ramón De Jesús / 27/01/19

Las disciplinas de la vida devocional 3

Salmo 5: 1-7; 96: 7-10

Hoy terminamos con “Las disciplinas de la vida devocional 3”. El libro de Génesis es el libro de los comienzos. Encontramos allí la historia de la creación, la flora, la fauna, la humanidad aparecen en esta obra de Moisés.  Pero también encontramos aquí el origen del pecado que dio al traste con la ruptura de la comunión entre el hombre y Dios. En principio hubo una íntima comunión entre Dios y el hombre creado a su imagen y semejanza, pero la serpiente era más astuta que todos los animales que Dios había creado, la cual involucro a la mujer en el pecado de desobediencia.  La toma de esta decisión por parte del hombre y la mujer les llevo a perder la intimidad con Dios. Dios en Génesis 3: 15, promete que surgiría una simiente de la mujer, la cual iba a proveer la oportunidad de restaurar su intimidad con el fiel creador.

La vida devocional amerita de un acercamiento a Dios, por esto David dice en el v. 3 “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentare delante de ti…”, es decir, delante de ti me acercaré.  Para que la humanidad pudiera presentarse o acercarse delante de Dios, después de la caída, se necesitaba resolver el problema de la separación producida en el Génesis, es por esto que vino Cristo, según el cumplimiento de Génesis 3: 15.

Al acercarnos a Dios debemos ir con el propósito de tener intimidad con El, y el tercer elemento para ello es:

III.- LA ADORACIÓN

En el versículo 7, David dice: “Mas yo por la abundancia de tu misericordia entrare en tu casa (me acercaré); adoraré hacia tu santo templo en tu temor”.

La adoración debe ser el centro de nuestra vida cristiana, es por esto que la disciplina de la vida devocional debe culminar con nuestra adoración sublime a Dios, esto involucra el debido temor reverente ante la presencia del Dios Todopoderoso.

El pastor Charles Swindoll, dice lo siguiente respecto a la adoración: “Considere esto cuando venga a adorar;

a). Acérquese y escuche bien, porque Dios está comunicándose.  

b). Quédese quieto y en calma, porque Dios oye lo inaudible y ve lo invisible.

c). Haga una promesa de consagración y cúmplala, porque Dios no olvida.

d). No decida ahora y abandone después, porque Dios no ignora las decisiones”.

Hay algunos elementos a tomar en cuenta cuando vamos a acudir a adorar a Dios:

1.- La Reverencia v. Salmo 5: 2

“Esta atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío…”. Reverencia es reconocer a quien va dirigida nuestra adoración. David lo llama “Rey mío y Dios mío”. Concentrarnos en El, es poner  nuestra mente en sintonía con El.

2.- Exaltación de los atributos de Dios.  Salmo 29: 2-4; 19: 1; 33: 4-7.

El Salmo 29 nos exalta su poder, su santidad, su omnipotencia. El Salmo 19 enaltece su poder creador. Así también el Salmo 33 nos habla de su fidelidad, su justicia, su misericordia, su perfección en la creación. Encontramos que estos Salmos nos presentan a sus autores adorando a Dios por medio de la exaltación de sus atributos.

3.- Acción de gracias. Salmos 100: 4; Daniel 2: 23.

“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza, alabadle, bendecid su nombre”. El salmista presenta la gratitud como un elemento de su adoración delante de Dios. De igual manera encontramos al profeta Daniel adorando al Dios del cielo, por haberle revelado el sueño del rey Nabucodonosor, con una actitud de agradecimiento. V. Daniel 2: 23. “A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos, pues nos has dado a conocer el asunto del rey”.

4.- La humillación. 2 Crónicas 7: 12-115

En este pasaje Dios demanda de su pueblo la humillación como condición imprescindible para recibir su adoración en el templo que el rey Salomón levanto para Jehová. De manera que la humillación es una condición que debe estar en todo adorador, para ser acepto en la presencia de Dios.

5.- La Ofrenda. Génesis 22: 5-6.

El contexto de este pasaje el Dios pidiendo a Abraham que le ofrendara a su hijo Isaac. Cuando el iba hacia el lugar del sacrificio, llego a un punto en donde dijo a sus criados que se quedaran ahí, y les dijo. “Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros, y tomo Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo,…” Abraham tenía por costumbre adorar a Dios e incluía la ofrenda o sacrificio, por eso le dice a sus siervos que iba a adorar a Dios, llevando la leña para el holocausto u ofrenda.

Finalmente, debemos buscar la cercanía o intimidad con Dios, y para ello podemos usar la disciplina de la vida devocional. Esta práctica debe ser periódica y constante, e involucra el pasar tiempo con la Palabra de Dios, La vida de oración, y la adoración.

Autor: Ps. Ramón De Jesús

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