Sermones

Las misiones, el corazón de Dios | Ps. Ramón De Jesús | 18/08/19

Las misiones, el corazón de Dios

Mateo 9: 36-10: 1-5

Cuando pensamos en obra misionera siempre recordamos estas últimas palabras del Señor Jesucristo dadas a su iglesia antes que El ascendiera al cielo.

En Mateo 28:18-20 leemos, “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”

Lo mismo que la palabra misión o misionero no aparece en la Biblia, su significado está visto desde los primeros capítulos de la Biblia cuando Dios vino a este mundo en busca de pecadores (Gen. 3).  Más tarde escuchamos a Jesús diciendo, “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).  En los cuatro evangelios vimos este gran misionero iniciando su iglesia y enseñándola a ser una iglesia misionera.  Hoy vamos a meditar en uno de sus discursos sobre este asunto en Mateo 9:36-10:5.

La Observación – “Al ver las multitudes” (9:36ª.)

Jesús estaba siempre mirando a las personas alrededor de El y viendo sus necesidades.  “¿No decís vosotros: aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 4:35).  Jesús vio el mundo desamparado y la gente como ovejas sin pastor. Jesús sabía que sin alguno para enseñarles el camino para el cielo, no podían llegar a este lugar celestial.

La Compasión – “Tuvo compasión de ellas” (9:36b.)

Una cosa es ver la necesidad de alguno, y otra cosa hacer algo para aliviar o ayudar la persona con su carga.  “Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos…” (Mateo 14:14).  William Carey vio la necesidad del pueblo de India y gastó su vida contando la historia de Jesús a ellos. El estado de las multitudes produjo compasión en Jesus, “porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor.v. 36c.

Debemos tener compasión de la gente en lugares distantes, pero también debemos ver las personas cerca de nosotros que necesitan el Salvador. Compasión es la palabra gr. Splagjnizomai (voz media): sentir que las entrañas anhelan, sentir lastima, misericordia.

La condición del ministerio. “La mies es mucha y los obreros pocos” 9:38.

El ministerio siempre ha sido amplio, por un lado mucho trabajo, muchas necesidades, mucho que hacer, mucho que atender, mucho que cubrir. “la mies es mucha.”

Por otro lado hay una realidad desalentadora, pocos comprometidos, pocos ayudan, pocos son los que sirven, pocos ven la realidad de la obra, pocos se compadecen, pocos los que realmente piensan en serio en la obra del Señor, pocos son los que se desvelan. “los obreros son pocos.”

Jesús quiso hacer consientes a sus discípulos de esa triste realidad, por eso encontramos en el versículo  38: “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.” Son dos situaciones desconcertantes, en cuanto a la obra, pero la segunda lo es más, “los obreros pocos.”

La Oración – “Rogad pues al Señor de la mies.” (9:38)

Debemos orar al Señor de la mies,  para que haya más obreros (Mateo 9:38).  Debemos orar por la seguridad de los misioneros, porque están en una guerra espiritual (Efesios 6:10-12,18) y debemos orar por las almas perdidas (Romanos 10:1).  Tal vez Usted no puede ir al campo misionero, pero Ud. puede tener parte y ayudar a través de sus oraciones e interés en sus trabajos.

La Acción – “A estos doce envió Jesús” (10:5).

El plan de Dios es para que hombres y mujeres escuchen el llamado del Señor para llevar el evangelio al mundo perdido.  El propio Jesús escogió doce apóstoles para ser los primeros misioneros y los mandó a predicar el mensaje de salvación.  Hoy día el Señor continúa llamando personas dispuestas a ir donde Él los mande e iglesias listas para apoyarlos en sus ministerios como fue la iglesia en Antioquia.  “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros: Bernabé,….. Y Saulo.  Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron…” Hechos 13:1-4

Conclución

La obra misionera es una responsabilidad de todos los que componemos la iglesia. No es solo del pastor y unos pocos comprometidos; no, todos somos compromisarios de esta causa. La obra misionera es el plan de Dios para salvar a los perdidos. Las misiones constituye el corazón de Dios, porque su voluntad es que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.  En tal sentido debemos:

  1. Observar las necesidades en la obra misionera.
  2. Ser compasivos por la obra misionera. V. 9: 36
  3. Orar, ayunar y aportar dinero para la obra misionera.
  4. Participar, e ir al campo para rescatar las almas perdidas.
  5. Preparar a otros, para que sean enviados a la obra misionera.

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