Sermones

Las obras y la Palabra de Dios 2 | Ps. Ramón De Jesús | 08/09/19

Las obras y la Palabra de Dios 2

Salmos 19: 1-14

En este salmo, David hace referencia al gran poder de Dios, especialmente a su poder como Dios  Creador Vv. 1-6. Podemos ver que la Creación es un testimonio fehaciente a cerca del Dios Todopoderoso.  De este salmo, el escritor C.S. Lewis escribió lo siguiente: “el Salmo 19 constituye el mejor poema del Salterio, además de ser una de las mejores liricas jamás escritas en el mundo, que pone claramente de manifiesto custro temas de gran importancia teológica, académica, educativa y pastoral”.

 El poema continúa para elogiar y afirmar el valor de La Ley de Jehová. Así también, con gran maestría artística y profundidad teológica el salmista hace una concatenación entre lo majestuoso de la Creación divina  y las virtudes de La Ley divina. 

De esta forma el redactor final del poema y del libro pone en paralelo dos de los grandes temas del Salterio y de la Biblia: La Creación de Dios y la Revelación de su Ley. 

En la exposición anterior vimos:

I.- La revelación general de dios mediante la obra de la creación. V. 1- 6.

Ahora continuamos esta serie sobre Las obras y la Palabra de Dios analizando en segundo lugar:

II.- La revelación especial de dios mediante las virtudes de su palabra. V. 7-14.

Esta escena del salmo 19 nos lleva de la Revelación de Dios mediante la  Obra de la Creación a la Revelación especial de Dios por medio de  Su Palabra

La Creación revela a Dios como el Todopoderoso, el Dios de Poder. Pero Su Palabra le revela como aquel que haciendo pacto, entra en relación con Su pueblo. Las obras de Dios revelan Su conocimiento y Su poder, pero Su Palabra revela Su amor y Su gracia. Un autor dijo: “Las verdades científicas pueden estimular nuestro intelecto, pero son las verdades espirituales, vertidas en su Santa Palabra,  las que pueden convencer nuestros corazones y nuestras conciencias”.

 El salmista cuenta de las excelentes propiedades y de los grandes servicios de la Palabra de Dios; lo hace en varias fases, en los versículos 7-9, en cada una de las cuales se repite el nombre Jehová.  Aquí tenemos seis títulos diferentes atribuidos a la Palabra de Dios, los cuales abarcan todo el conjunto de la revelación divina. Veamos: 

1.- Los nombres, atributos y beneficios de la palabra de dios. V. 7-9.

  • “La Ley de Jehová es perfecta…” V.7ª. 

Esto implica que la Palabra de Dios es perfectamente libre de toda especie de corrupción, perfectamente llena de todo bien (como un alimento integral) y perfectamente apropiada para el efecto a que fue destinada. V. 2 Tim. 3:17. “…a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Nada se le puede añadir, nada se le puede quitar.

Sirve para restaurar o reanimar (lit. convertir) el alma, es decir, para hacerla volver a sí misma a Dios y al cumplimiento del deber en la Obra de Dios. V. Luc.15:17 “…y volviendo en sí, dijo: ¡Cuantos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!..”. 

  • “…El testimonio de Jehová es fiel…” v. 7b. 

Es decir, confiable, seguro, duradero. Es el fundamento indefectible de consuelos verdaderos, y base segura de esperanzas confortantes y duraderas.

Todo esto es alcanzable por el ser humano sencillo, así como el más humilde de los analfabetas, con tal que sea consciente de su propia simpleza y esté dispuesto a dejarse enseñar; esto le puede hacer sabio para la salvación. V. 2Tim. 3:15 “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. 

  • “Los mandamientos de Jehová son rectos…” V.8ª.

Exactamente de acuerdo con las eternas normas y los principios del bien y del mal. Porque son rectos, su obediencia alegra el corazón. La Ley, vista en las manos de Cristo, produce alegría; y cuando está escrita en nuestro corazón, pone allí el fundamento de un gozo perpetuo, al restaurarnos una mente sana. V. Jeremías 15:16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu Palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová de los ejércitos”. 

  • “El precepto de Jehová es puro…” V.8b.

Como la luz que no se mezcla con las tinieblas, así la Palabra de Dios es íntegramente pura. V. I Juan 1:5 “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él”. 

El precepto se refiere a lo que Dios prescribe para casos particulares, éste nos dirige en el camino del deber y, así, nos alumbra los ojos, pues ese es el medio ordinario que usa el Espíritu Santo para ese menester. V. Ef. 1:18 “alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza  a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos…”. 

  • “El temor de Jehová es limpio…” V. 9ª.

El respeto y confianza que la Palabra de Dios provee a los verdaderos Hijos de Dios es limpio, puro y, por tanto, incorruptible; “permanece para siempre”, pues emana de la voluntad del Dios eterno, para que el hombre limpie con él su camino. V. Salmo 119:9 “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu Palabra”. El tiempo nunca podrá alterar la naturaleza del bien y del mal. Pero es la Palabra de Dios la que ayudará a fortalecer le Nueva Naturaleza en el alma del verdadero creyente.

  • “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos”. V. 9b. 

Este concepto (juicios), se refiere a las Escrituras en términos de los decretos o sentencias judiciales de Dios, todos ellos se ajustan a la verdad. V. Juan 17:17 “Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad”. Es por eso que los juicios de Dios son todos justos, porque se ciñen a la verdad y conforman una sola pieza: La Palabra, la Verdad y la justicia de Dios.

Conclusión:

El valor de la Palabra de Dios no puede calcularse en términos del oro perecedero de este mundo. Pero sí tiene una cosa en común con éste: hay que cavar bien profundo para hallar sus tesoros. Grandes riquezas están escondidas en las páginas del Libro de Dios, y solo obtendremos su ganancia escudriñándolo hasta las profundidades de sus páginas.

Concluyo esta sección con la cita del escritor Edmund Pillifant: “¡Puedo declarar con verdad que la alegría del minero al hallar oro no se puede comparar, en nada,  a mi alegría al hallar piezas de tesoro espiritual en la Biblia! Aunque me gusta mucho la miel, ¡nunca me sabe tan dulce como la buena Palabra de Dios! No hay palabras para describir el enriquecimiento y la satisfacción que he hallado en mi Biblia. Este viejo Libro es mi guía, es un amigo al lado mío, que ilumina y alumbra mi camino, y cada promesa hallada, consuela y alegra mi mente, Leyéndola y obedeciéndola diariamente”.

Autor: Ramón De Jesús

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