Sermones

Una fe a prueba de fuego / Emeterio Soriano

Predicador - Emeterio Soriano

Una fe a prueba de fuego

Daniel 3:17, 18

Introducción:

Un día un artesano de joyería quiso iniciar a su joven hijo en el negocio. Calentó bien su horno y preparó sus herramientas, invitó a su hijo a ayudarlo. Mientras entraba al horno una roca oscura y pesada, su hijo le preguntó que era esa piedra. Su padre le respondió que era un trozo de oro. El hijo sorprendido le dijo a su padre que eso no lucia como las prendas que había en la vitrina. El padre sonrió y continuando con su trabajo le dijo, el oro necesita del fuego para deshacerse de la escoria.

Así como el fuego refina el oro la fe de los verdaderos creyentes será probada Los cristianos enfrentamos desafíos que prueban nuestra fe, así como les ocurrió a los jóvenes hebreos del relato bíblico. La forma en que ellos respondieron es un modelo para nosotros. Porque: “El fuego prueba a los fieles y destruye al resto.”

La fe de estos hombres fue una fe a prueba de fuego porque poseían una convicción absoluta en la palabra de Dios, una confianza implícita en la presencia de Dios y una consagración completa a Él.

I. Una convicción absoluta en la Palabra de Dios.

Una convicción según define la Academia de la Lengua, es una idea religiosa a la que se está fuertemente adherido. Tan fuertemente adherido, unido, pegado que se está dispuesto a poner la vida por ellos. Estos tres hombres…

  1. Estaban conscientes de los mandamientos que Dios había dado a su pueblo. No serviremos a tus dioses. Éxodo 20: 3
  2. Tenían una convicción clara en cuanto a la idolatría. Ni adoraremos la estatua que has levantado. Éxodo 20: 4-5

Como creyentes no debemos vivir sin convicción, sin convencimiento de qué Dios quiere para mi vida, de qué cosas de las que hago o que me siento atraído a hacer desagradan al Señor.

Dios debía ser obedecido en Babilonia como debía ser obedecido en Judea. Para estos hombres sus principios religiosos no estaban en transición, sino definidos completamente, esto a pesar de haber salido de su tierra siendo muy jóvenes.

Aunque para muchos el no tener el templo, los sacerdotes y el resto de las actividades ceremoniales judías les permitían ciertas licencias en cuanto a la idolatría, por ejemplo, los demás judíos y la comida del rey en el capítulo 1, para estos su relación con Dios no únicamente ceremonial, sino íntima y relevante para ellos.

Debemos ahora preguntarnos, ¿qué tan individual, íntima y relevante es en mi caso mi relación con Dios? No seamos como Esaú, un profano que quería los beneficios de Dios, pero no valoraba aquello que Dios valoraba.

Ellos están convencido de lo que habían aprendido, y es que cuando llegan las grandes pruebas de nuestra fe, cuando llega la tentación, la enfermedad, la pérdida, el sufrimiento, la bancarrota, la escasez no es suficiente haber escuchado de Dios y su Palabra, es necesario estar convencidos de que Dios es real, presente y su Palabra es inerrante. Filipenses 4: 9

II. Una confianza implícita en la presencia de Dios.

El rey les había hecho una pregunta, que según él, no tenía respuesta: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? (v. 15) Ellos sabían que el dios de Nabucodonosor no podría pero el Dios de ellos estaría ahí y actuaría según su voluntad.

  1. Aun si Dios no los librará del horno de fuego, ellos confiarían en él (v. 18).
  2. Ellos no estaban seguros de que Dios intervendría en una forma milagrosa pero sí tenían la confianza de que él estaría con ellos.
  3. Su fe estaba puesta en Dios, no en la liberación que él podía efectuar. Y es que: ¿Dios es solo Dios, cuando responde la oración como queremos o cuándo las cosas funcionan como planeamos? La respuesta es no, el ser de Dios es independiente de todo, viviríamos más cerca de Dios y más plenamente si dejáramos de pensar que Dios es como “el genio de la lámpara” esperando para cumplir nuestros deseos.
  4. ¿Tenemos nosotros esa confianza para decir, “y si no”?

Esa paz para estar dispuestos a ser echados al horno de fuego, solo puede venir a un corazón que medita en la ley de Jehová, como dice el Salmo 1:1-2

Ananías, Misael y Azarías estaban conscientes de que la presencia de Dios con sus hijos, no es un asunto exclusivo de situaciones inusuales.

Dios no debe ser para nosotros como un trébol de cuatro hojas (una anormalidad); la presencia de Dios en nuestras vidas debe ser algo habitual. El profeta Elías al predecir la sequía (1 Reyes 17:1) y en el monte Carmelo (1 Reyes 18:15), se refirió a la presencia de Dios como un lugar para estar permanentemente, no como un lugar para ir de visita. Lo mismo ocurría con Abraham y los patriarcas, también con Moisés, hombres que disfrutaron de la compañía del Señor en toda clase de circunstancias.

III. Una consagración completa.

  1. Aun si Dios no los librará físicamente del horno de fuego, ellos serían fieles a Dios: “No … hemos de rendir culto a tu dios ni hemos de dar homenaje a la estatua que has levantado” (v. 18).

Estos hombres demostraron que confiaban en Dios, no en lo favorable que fuera el actuar de Dios para ellos. Ellos estaban en paz aunque a su alrededor había una tremenda conmoción.

  1. Su consagración era tan completa que ellos:
  • No ofenderían a su Dios,
  • No abandonarían la verdad,
  • Y no defraudarían a sus compatriotas. Ellos habían sido puestos en alto por las autoridades, final del capítulo 2.

Al momento de ser retada nuestra fe, ¿pensamos en Dios? ¿en su Palabra? ¿en el testimonio de su pueblo? Si somos sinceros siempre que fallamos, lo hemos hecho porque somos egoístas y pensamos únicamente en nosotros. Estos hombres entendían que su fe era importante para ellos y que sería trascendente para muchos más. Entendían que representaban a Dios aun en la nación extranjera donde se encontraban.

 ¿Cómo respondió Dios la fe puesta en Él?

Aplicaciones:

  • Nosotros debemos tener una convicción firme acerca de las cosas que ofenden a Dios.
  • Los padres que quieran tener como hijos a jóvenes firmes frente a los ofrecimientos del mundo deberán empeñarse a fondo en la enseñanza de los principios bíblicos a sus hijos pequeños.
  • La respuesta a la fidelidad de Dios es la fidelidad hacia él. Estos hombres no temieron la ira del rey, sino la de Dios. Prefirieron obedecer a Dios antes que a los hombres. Hechos 5:29
  • Recuerde que a la iglesia no se debe venir por el pastor, por las facilidades, por las ayudas, a la iglesia se debe venir como muestra de que somos hijos obedientes de Dios y queremos pasar un tiempo en familia con Él. Usted no es hijo de Dios, sino muestra que ama a los hermanos. 1 Juan 4:20

Conclusión:

Está de fe victoriosa que soporta el fuego nos inspira al enfrentar los desafíos del enemigo.

  • Debemos tener una convicción absoluta de que Dios es poderoso para ayudarnos a enfrentar cualquier circunstancia de la vida.
  • Debemos tener la confianza implícita que aun si Dios no responde de la manera que esperamos, nuestra vida está en sus manos.
  • Debemos tener una consagración tan completa que nada nos pueda tentar a violar los mandamientos de Dios.

Autor: Emeterio Soriano. 

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